Rafael,
Un católico devoto no debería tatuarse. Y no por disposición de la vieja ley judía (Levítico 19,28), sino porque su cuerpo es templo del Espíritu Santo.
Ahora bien, un tatuaje no hace impuro al hombre ni puede decirse -pecado- ni una marca que podría definir su eternidad, más es casi evidente que toda historia tras un tatuaje es una de vanidad, inseguridad o sensualidad y es todo eso lo que puede realmente dañar el corazón del hombre.
ES DEL CORAZON DEL HOMBRE DE DONDE SALEN TODOS LOS MALES - (Mc. 7, 21)
Realmente no conozco un pronunciamiento sobre el tema, más el consejo para quien piensa y tiene conciencia de Dios y está por hacerse uno es que no se lo haga.
BENDICIONES