Isaac, que la alegría de Dios este contigo. Este acto tradicional para los cristianos es un signo sacramental, no impuesto, no salvífico en si mismo, sino un gesto emblemático que manifiesta y recuerda la fe en Cristo que nos redimió al morir en la cruz. Esto es lo que hace en si mismo importante el signo no el hecho de que represente poder alguno más que el de la cruz misma de Cristo y su aceptación. Este acto es compartido con los Ortodoxos, Luteranos y Anglicanos (posiblemente otras iglesias cismáticas derivadas del catolicismo). Recuerda este signo además al profeta Ezequiel (9, 4-6) que en un sentido quizas no necesariamente prefigurado de la cruz de Cristo hace posiblemente la única alusión directa a una figura de cruz en el A.T. lo cual es significativo; esta cruz signada en la frente de de los justos sería señal para eludir el castigo de muerte sobre la Jerusalem idolátrica. Persignarse es una costumbre cuyos relatos escritos se remontan al siglo II como una observancia de las prácticas en los cristianos. La mayor parte de las prácticas de los primeros cristianos eran copiadas de la observancia de los obispos o de los mismos apóstoles por lo que se presume era una costumbre ya mucho anterior al relato osea del Siglo I (habla la tradición de San Juan). Se puede encontrar sobre los cristianos santiguandose en los escritos de Tertuliano y los padres de la Iglesia. UN SALUDO EN CRISTO JESúS.