Luzma, bendiciones...
La historia escrita de la señal de la cruz tiene su origen en el Siglo II con Tertuliano, Padre de la Iglesia primitiva (160 a 220 d.C.)
Tertuliano escribió: -En todos nuestros viajes y movimientos, en todas nuestras salidas y llegadas, al ponernos nuestros zapatos, al tomar un baño, en la mesa, al prender nuestras velas, al acostarnos, al sentarnos, en cualquiera de las tareas en que nos ocupemos, marcamos nuestras frentes con el signo de la cruz.-
Otros relatos confirmatorios:
Hay otros relatos históricos del Siglo II que hablan de el reconocimiento visual de los cristianos por su costumbre constante de santiguarse, lo que podría insinuar junto al escrito de Tertuliano que esta practica proviene Siglo I influida muy posiblemente por la tradición apostólica.
También hay escritos gnósticos del los Siglos II y III (no cristianos) que hacen alusión a esta costumbre y dan su propia explicación errada del significado del signo, de lo cual podemos inferir también la existencia de esta tradición litúrgica entre los primeros cristianos.
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Otro asunto:
Más tarde en un caso distinto, la mismísima aplicación de la cruz de ceniza en la frente en los miércoles de Semana Santa, encuentra su tradición en la apropiación del sentido penitente de la ceniza (libro de Jonás y otros) y del deseo de salvación por la conversión como lo plasma Ezequiel 9,3-6:
-Yahvéh llamó entonces al hombre vestido de lino que tenía la cartera de escribano a la cintura, y le dijo: -Recorre la ciudad, Jerusalén, y marca una útauú en la frente de los hombres que gimen y lloran por todas las abominaciones que se cometen en ella-. Y a los otros oí que les dijo: -Recorred la ciudad detrás de él y herid. No tengáis piedad, no perdonéis; matad a viejos, jóvenes, doncellas, niños y mujeres hasta que no quede uno. Pero no toquéis a quien lleve la tau en la frente. Empezad por mi santuario--.
El relato preciso de la -tau- griega-hebrea (t o + ) ha sido minimizado en algunas versiones de las biblias no católicas.
A la fecha, las Iglesias reformadas del Siglo XVI, aún conservan esta tradición de santiguarse y la utilizan en la liturgia lo que habla mucho de la antigüedad y la seriedad de dicha práctica.
BENDICIONES