El diezmo en el sentido religioso del pueblo judío era el separar el 10% de lo obtenido de las cosechas para tributar a Dios ayudando al mantenimiento del culto por parte de los levitas y para disponer para la caridad.
Del mismo modo se cobraba el diezmo como impuesto por parte de los reyes del mundo antiguo entre sus pueblos y asi mismo sucedio para el pueblo de Israel (1 Samuel cap 8.)
No aparece norma alguna para su cobro en el Nuevo Testamento, solo aparece implícito como algo viable para el mantenimiento del pueblo sacerdotal de la Nueva Alianza y aparece esto en:
HEBREOS capitulo 7.
BENDICIONES EN EL AMOR DE CRISTO