Querido hermano Flaviano. En primer lugar, la Iglesia en sí es comunidad. Pertenecemos al Cuerpo de la Iglesia en el cual todos tenemos cabida; manos, pies, ojos, lengua... Todos tenemos nuestro carisma propio, dones que nos ha dado; debemos ponerlos al servicio de la Iglesia: y es alli donde radica la riqueza de la Iglesia: en la comunidades particulares. Una comunidad de laicos, (pertenezco a una), es donde me realizo como cristiano: primero el carisma, escoger un grupo acorde con tu idea (jovenes, ancianos, hospitales,,...). En segundo lugar, compartir experiencias, dar testimonio, levantar al hermano que se cae; el acompañamiento Es enriquecedor oir cada hermano contar como da su vida (tiempo, trabajo, oración... ), sus dones.... Y que decir de la Eucaristia compartida,,,, Abrazo en Cristo