Podemos bautizarnos tranquilamente por inmersión en agua, y de hecho es una de las fórmulas que permite el ritual. En las antiguas basílicas cristianas, la pila bautismal era una especie de piscina para que así fuera. Sin embargo, a raíz de que el bautismo de adultos desapareciera, pues sólo había de niños ya que todo el pueblo era cristiano, el batipsterio se simplificó, quedando reducido a las actuales pilas bautismales. En ellas, también los niños se sumergían (y hoy se puede seguir haciendo como digo según el ritual). Sin embargo, el frío y otras razones (como la costumbre de echar sal al agua para que no se corrompiera) hicieron que al final se optase por simplemente verter agua sobre la cabeza del niño. Sabemos que con esto es suficiente para el sacramento, pues la materia es el agua, y la forma las palabras -yo te bautizo en el nombre del padre, y del hijo, y del espíritu santo-. Sin embargo, como dices es más simbólico el bautismo por inmersión, aunque como digo, los dos son igualmente válidos.