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por (140 puntos) en Biblia
gracias por su respuesta que DIOS le bengiga y le de Sabiduria

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Libro del Eclesiastés Eclesiastés Textos sagrados hebreos en su forma tradicional de rollos. Título original ??????? (hebreo) Libros sapienciales Proverbios Eclesiastés Cantar de los Cantares El Libro del Eclesiastés (griego εκκλησιαστης, Ekklesiastés, hebreo ???????, Qohéleth, -eclesiasta-, -asambleísta- o -congregacionista-), a veces conocido como el -Libro del Predicador-, es un libro del Antiguo Testamento de la Biblia, y también del Tanaj, perteneciente al grupo de los denominados Libros Sapienciales, o de enseñanzas. En el Tanaj judío se ubica entre los Ketuvim (o los -escritos-). En el ordenamiento de la Biblia, Eclesiastés sigue a los Proverbios y precede al Cantar de los Cantares, mientras que en el Tanaj se encuentra entre estos dos mismos libros, pero en orden inverso: le antecede el Cantar de los Cantares, y le sucede el de Proverbios. No debe confundirse con el Libro del Eclesiástico, el cual es otro libro sapiencial del Viejo testamento, de nombre similar. Nombre del libro En Eclesiastés 1, 1 Salomón se llama a sí mismo el -congregador- o el -predicador-. En hebreo esa palabra es Qo·hé·leth, y en el Tanaj ése es el nombre que se da al libro. La Septuaginta griega le da el título de ?κκλησιαστ?ς, que significa: -miembro de una ecclesía (congregación; asamblea)-, y de ese título se deriva el nombre español Eclesiastés. Sin embargo, una traducción más exacta de Qo·hé·leth es -El congregador-, lo que también aplica mejor a Salomón. Indica con qué propósito escribió Salomón el libro. Significa también al orador dentro de una reunión. Autor y datación Eclesiastés es un libro postexílico, cuyo autor se llama a sí mismo -Hijo de David- y -Rey en Jerusalén- (Eclesiastes 1:12), atribuido tradicionalmente, al igual que el Libro de Proverbios, al rey Salomón. A pesar de ello, hoy se cree que se trata solo de figuras retóricas y no de una verdad histórica, entre otras cosas porque era habitual atribuir a Salomón cualquier obra filosófica eminente de la que se desconocía su autor =como lo era también, atribuir a David cualquier pieza lírica en el mismo caso=, y porque el estilo literario y el uso de la lengua lo ubica en tiempo de los persas de Ciro. El autor parece un hombre incuestionablemente ilustrado. Kohélet conoce lo que pasa fuera de las fronteras de Israel, ha viajado y ha estado en profundo y prolongado contacto con el helenismo. Aunque esto es claro, mucho más difícil resulta establecer con cuál de las tres grandes corrientes de pensamiento helénico comulga o simpatiza: no se sabe si fue cínico, epicúreo o estoico. Tanto Siegfried como Podechard sostienen que el libro estaría compuesto por una base original a la que se han ido añadiendo diversas partes. Ya el epílogo, por el modo en que menciona al autor, sería de redacción posterior. Otros refranes que echan mano de cierta métrica muestran quizás la intervención de otro autor. Sin embargo, los indicios no son suficientes todavía como para afirmar con certeza la diversidad de autores. La lengua del escrito es ya arameizante y las reflexiones corresponden más bien a un fondo helénico. Canonicidad [editar]Estaba en el canon judío para el siglo I d. C. y aunque se elevaron dudas en ese ámbito, el Concilio de Jamnia los disipó. Se han encontrado fragmentos del Qohélet en las cuevas de Qumram. En el ambiente cristiano, solo Teodoro de Mopsuestia opuso o minimizó la canonicidad del libro.
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Como en todos los pueblos, también Israel, junto a los grandes temas de la historia de salvación, desarrolla esa riqueza de sabiduría popular de buena conducta, costumbres, reglas del buen vivir que hacían parte de la literatura del pueblo, transmitida de padres a hijos en la familia y enriquecida por la sabiduría de los pueblos vecinos. Junto a esta sabiduría popular estaba la educación y las reglas de conducta en la corte real, el arte del buen gobernar. El fin del libro del Eclesiastes es mostrar el valor de la vida humana y el camino para adquirir la felicidad y la sabiduría. Es un poco pesimista en cuanto a lo que se trata de lo terrenal, pero si se hace la vivencia general sumada con el nuevo testamento, donde ya todo es verdaderamente esperanza (y donde hasta para San Pablo todo es nada sin Cristo), resulta un libro de mucha ayuda en el reconocimiento de la moderación y el equilibrio del ser humano como fuente de la virtud y de la paz. IGUALMENTE RECIBA USTED BENDICIONES Y SABIDURIA DEL ESPIRITU SANTO PARA LA MEDITACION DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS, Y QUE ESTAS LE ALIMENTEN SU ESPIRITU Y SU VIDA.
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