Y tambien dice -... perdonanos nuestras ofensas como tambien nosotros perdonamos a los que nos ofenden , no nos dejes caer en la tentación y libranos del mal.- En definitivas estas ultimas frases hacen referencia a los enemigos del alma que solo nos pueden conyevar a la muerte temible, la muerte del alma. Cuando pedimos a María Santísima que interceda por nosotros a la hora de la muerte para que encontremos gracia ante el Señor y alcancemos la salvación. A María la sabemos como madre nuestra y criatura perfecta, siempre dispuesta a hacer la voluntad de Dios y por lo tanto en prefecta comunión con Dios. A esos méritos de ella, unidos al sacrificio redentor y sin mancha de Cristo acudimos confiadamente para conseguir el bien máximo El Cielo. UN ABRAZO EN CRISTO Y MARíA.