Wow sebas0117, una sorpresiva pregunta y que podría generar horas de que hablar. Te hablaré de un modo muy coloquial.
Bueno mira, hemos sido creados por Dios (con D) a su imagen y semejanza. En nosotros hay un ser humano llamado a ser coherente, feliz e ideal dentro de lo que permita su existencia individual aparentemente limitada. Es un principio natural fácil de comprender.
Sin embargo, cuando miramos nuestra realidad, de repente pareciera, que a pesar de nuestra dignidad, inteligencia y supremacía por sobre todo lo creado, solo el hombre no encajara en la escena, pues es la única criatura que sufre de problemas suscitados aparentemente por ella misma. Curiosamente la presencia del mal es el mayor camino para inferir la presencia del bien.
Un modo de como puede definirse el amor a Dios podría ser ( y esto advierto es mío, acepto críticas y propongo otras visiones menos racionales y más espirituales pues lo que vas a leer es impronta de quien yo soy y es mi método personal y las citas que pondré, plasman el fenómeno externo que evoca al suceso que nos identifica en lo espiritual):
El amor a Dios es el acto supremo del hombre, la conversión al humano ideal ( =Proverbios 2, 1-6), a la imagen de lo que debió ser el molde, al principio en inocencia y al conocimiento global de la verdad del ser humano para la cual somos convocados.
Los primeros capítulos de nuestra Biblia ( =Génesis 1 y 2) antes de la caída y el inicio de la religión, no enseñan que Dios nos haya creado para adorarlo con temor o de un modo audible, sino para vivir en plenitud en su presencia en una adoración natural como se vive el amor de un Padre.
Es el hombre quien se niega a tal y se pierde de su presencia. Y volviendo al Dios revelado sucede que se crea un gran abismo entre los 2 al haber una ruptura de comunión espiritual radical y voluntaria (pecado) con el que es perfecto ( = Génesis 3,23-24) que nos separa de la plenitud de lo que es él hasta la muerte.
Me explico, y usaré al modo de Jesús, la figura de un PAPá IDEAL Y PERFECTO como solo puede ser Dios que se nos presenta en la persona de Jesús.
Cuando un padre ve a su hijo nacido, no piensa de antemano en amarrarlo sino que le quisiera por siempre en felicidad en su presencia del modo más perfecto y feliz y otorga a ese hijo todo lo que tiene para lograrlo. El bebe no ve al padre como a quien debe obedecer sino como su padre.
No obstante, ese hijo por su naturaleza libre, y de un modo impensable para el Padre ( = Génesis 3, 6-7) va rompiendo el ideal de ese padre para con él, y lo que debió ser, simplemente deja de ser por la voluntad del hijo, que en su buscar ser feliz, se olvida del verdadero motor de la felicidad que no es más que el anhelo y realidad que conocía de antemano el PAPá PERFECTO ( =Ezequiel 20,11). Se puede alejar tanto el hijo, hasta el punto de no regresar al Padre o finalmente reconocerlo y decidir volver ( = Lucas 15, 20).
Que es entonces el amor a Dios?, Otorgarle lo único que le interesa de nosotros: nosotros mismos en una buena disposición sobre lo que es él y lo que el quiere. Es buscar de nuevo esa voluntad original del Padre y tratar de buscar que todos alrededor la alcancen para lograr de nuevo esa comunión.
Por eso, más allá de todos los actos religiosos, con los que externamente nos preparamos corporalmente para Dios, cuando hablamos de amarle, es transformarnos para él, que es lo verdaderamente importante ( = Mateo 15, 8-11) en tanto vivimos y experimentamos su ausencia temporal.
La voluntad precisa de ese padre perfecto solo puede ser una sola en verdad o de lo contrario sería la expresión de la voluntad del hijo por la que nos perdimos y no la del padre.
Instruir en esa voluntad, es el motivo de la religión como un medio dado por el mismo Padre que está más allá de los limites de la muerte. Pero si hay un Padre y una sola es su voluntad, una sola es la verdad y la conocemos por Jesucristo ( = Juan 14,6) y su amada Iglesia ( =1 Timoteo 3,15), de la que muchos hijos se alejan o no dan un buen testimonio y viven alejados de la voluntad del padre.
Nosotros a pesar de nuestra realidad física limitada, nuestra mente nos dirige poderosamente a una idea de la eternidad, que es la idea primaria de Dios y de vivir una eternidad con él. Esta preconcebida imperfectamente por el hombre y de la que Cristo como Dios mismo da testimonio veraz revelando su voluntad.
Cumplir la voluntad de Cristo es amar a Dios, obedeced entonces a su Iglesia y aprended de ella. -Sed perfectos como mi Padre Celestial es perfecto- ( = Mateo 5,48)
BENDICIONES