Tu lo has dicho amigo. El combustible de estas iglesias falsas es la ignorancia y la indiferencia de los católicos.
Estoy firmemente convencido que cuando dejen de encontrar personas que les presten atención y que simplemente les digan -soy católico, no gracias-, aunque no tengan ni idea de la fe. En ese momento empieza el declive de todas las sectas.
Para eso tenemos que educar a los demás católicos y empezar dando un buen ejemplo de vida.
BENDICIONES