Mabel Bendiciones. Y uniéndome a la respuesta de Mercury agrego:
No es raro escuchar durante la elevación eucarística, las palabras del incrédulo Santo Tomás en boca de los fieles: -SEñOR MíO Y DIOS MíO- (San Juan 20, 28) que preceden la palabras de Jesús que dicen: -Has creido por que viste. Dichosos los que creyeron sin haber visto- (San Juan 20, 29).
Los fieles, incapaces en circunstancias habituales de ver y sentir a Cristo en la eucaristía pero sabiendo de la PRESENCIA REAL suya en el pan eucarístico y su capacidad de transformar nuestra vida en un instante, no tenemos otra cosa que unirnos incrédulos como Santo Tomás a la experiencia de la resurreción de Cristo plasmada el misterio eucarístico. Siendo pues ese EL PAN DE LA VIDA, Cristo mismo, solo podemos estar de rodillas frente a su majestad.
Filipenses 2, 7-11: Y presentándose con aspecto humano, se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte y muerte de cruz. Por eso, Dios lo exaltó y le dio el Nombre que está sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús, se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y toda lengua proclame para gloria de Dios Padre: -Jesucristo es el Señor-.
UN ABRAZO EN EL AMOR DE CRISTO PARA MABEL Y MERCURY.