Un Espacio Católico de Evangelización

| Inicio | Audio Biblia | Biblia | Blog | Chat | Cine | Conocer | Diversión | Imágenes | Galería | Letras | Libros | Música | Oraciones | Preguntas | Radio | Temas |

0 votos
64 visitas
por (420 puntos) en Apologética
NO ENTENDI MUY BIEN SOBRE LO QUE DIJO ESTE SECERDOTE QUE OPINAS DE ESTO ME PODRIAS EXPLICARMELO PORFAVOR... No es poco frecuente encontrar personas que se dicen católicos abogando porque la Iglesia ceda en temas como matrimonios de homosexuales, aborto, eutanasia, clonación humana, travestismo, sexo infantil, etc. Suelen negar los dogmas a veces de manera disimulada o incluso explicita (infalibilidad Papa, Primacía Petrina, etc.). A los partidarios radicales de esta corriente heterodoxa se les suele llamar -modernistas- o -progresistas- Listado de artículos Jesús hizo muchos milagros Por P. José María Iraburu -El sábado pasado, el segundo de Pascua, el párroco nos dijo en la homilía que -Jesús no anduvo sobre las aguas del lago-; que se trata sólo de un relato literario. Y lo mismo dice siempre que el Evangelio trae algún milagro. -Qué miseria. En una entrevista que hacía recientemente un periodista al profesor Andrés Torres Queiruga le preguntó: -Usted rechaza -los milagros e incluso la resurrección de Jesucristo como milagro susceptible de pruebas empíricas-. ¿Su pensamiento continúa dentro del cristianismo?-. Respuesta: -Sin duda. Como yo piensan hoy la mayoría de los teólogos actualizados-. Habrá que tratar de la realidad de los milagros de Cristo, para confirmar la fe cristiana en ellos. La negación de los milagros de Cristo es relativamente reciente, al menos como convicción cultural. A partir del Siglo de las Luces, en el XVIII, la Ilustración posterior, difundiendo el Liberalismo, introduce progresivamente en las naciones de Occidente un naturalismo cerrado a toda sobrenaturalidad. No necesariamente niega la existencia de Dios y de lo sobrenatural, pero niega que puedan intervenir en este mundo visible, herméticamente cerrado en sí mismo. Hay en el fondo una negación del misterio de la Encarnación y un cierto modo de gnosticismo. La negación de los milagros parte en esos siglos de escuelas de pensamiento que, aunque tengan formulaciones muy diversas, y aun contrarias entre sí, vienen a tener un mismo espíritu: racionalismo, deísmo, agnosticismo, filosofía idealista, materialista, marxista, etc. Todos niegan los milagros. Recordaré aquí solamente algunos nombres. -Reimarus (+1768), -Acerca del objetivo de Jesús y sus discípulos- (1778), libro póstumo publicado por su discípulo Lessing (+1781). -Kant (+1804), -La religión dentro de los límites de la razón- (1793). -Strauss (+1874), la -Vida de Jesús- (1835), discípulo de Schleiermacher (+1834). -Feuerbach (+1872), -La esencia del cristianismo- (1848). -Renan (+1892), -Vida de Jesús- (1863). -Bultmann (+1976), -Jesús- (1926). El modernismo, desde finales del XIX hasta nuestros días, niega o pone en duda -viene a ser lo mismo- los milagros y todo lo que en los Evangelios se presente como sobrenatural. Introduce así en el campo católico el pensamiento de esos autores, ya asimilados en la exégesis crítica racionalista e historicista por los protestantes liberales. Así lo denunciaba San Pío X, sintetizando sus errores: -En muchas narraciones los evangelistas no tanto refirieron la verdad, cuanto lo que creyeron más provechoso para los lectores, aunque fuera falso-. Concretamente, -las narraciones de Juan no son propiamente historia, sino una contemplación mística del Evangelio… El cuarto Evangelio exagerólos milagros, no sólo para que aparecieran más extraordinarios, sino también para que resultaran más aptos para significar la obra y la gloria del Verbo Encarnado… Juan vindica para sí el carácter detestigo de Cristo; pero en realidad no es sino testigo eximio de la vida cristiana, o sea, de la vida de Cristo en la Iglesia al final del siglo primero- (1907, decreto Lamentabili 14,16-18). Jesús hizo muchos milagros. Como dice San Juan al final de su Evangelio: -muchas otras obras, que no están escritas en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos- (Jn 20,30); -si se escribieran una por una, pienso que ni el mundo entero podría contener los libros que habría que escribir- (21,25). Ya sabemos que Jesús -recorría toda la Galilea enseñando en sus sinagogas, predicando el evangelio del reino y curando todas las enfermedades y dolencias del pueblo- (Mt 4,3). Y expulsando los demonios. Y sabemos también que ni sus contemporáneos, ni Herodes, ni sus peores enemigos fariseos y sanedritas pusieron en duda los milagros de Jesús: -¿qué hacemos, que este hombre hace muchos milagros?- (Jn 11,47). No es, pues, excesivo afirmar quequien hoy niega los milagros de Cristo no es cristiano. No cree en los Evangelios, pues los milagros forman parte esencial de ellos. San Marcos. De los 666 versículos, 209 (un 31%) se refieren a milagros. Y esta proporción aumenta si nos fijamos en los diez primeros capítulos, los que llegan hasta el inicio de su Pasión: de 425 versículos, 209 (47%) describen milagros. René Latourelle, comenta este dato diciendo que -el evangelio de Marcos sin los milagros sería como el Hamlet de Shakespeare sin el príncipe- (Milagros de Jesús y teología del milagro, Sígueme, Salmanca 1990, 68). San Juan. También su Evangelio, y en clave muy teológica, presta especial atención a la fuerza epifánica de los milagros obrados por Jesús. El escriturista protestante Charles Dodd, en su obra The Interpretation of the Fourth Gospel (1953), divide en dos partes el Evangelio de Juan, el libro de los signos, los doce primeros capítulos, y el libro de la pasión. Son muy pocos los milagros referidos por el Apóstol evangelista, si lo comparamos con los Sinópticos, pero casi todos los describe y testifica con mucho detenimiento, en un modo minucioso, notarial, como en la resurrección de Lázaro. Su intención redaccional es patente: las palabras formidables de Jesús y sus hechosmilagrosos se iluminan y se autorizan entre sí. Jesús se dice -pan vivo bajado del cielo- y -verdadera comida- después de multiplicar los panes (Jn 6); se confiesa -luz del mundo- tras dar la vista a un ciego de nacimiento (9); se proclama -resurrección y vida de los hombres- después de resucitar un muerto de cuatro días (11). Si se niegan los milagros referidos por San Juan, su Evangelio queda prácticamente eliminado. Y lo mismo sucede con los otros Evangelios. Los Evangelios unen inseparablemente en Cristo las palabras y las obras. Es norma vigente en todas las Escrituras: -La revelación se realiza por obras y palabras intrínsecamente ligadas: las obras que Dios realiza en la historia de la salvación manifiestan y confirman la doctrina y las realidades que las palabras significan; y a su vez, las palabras proclaman las obras y explican su misterio- (Vat. II, Dei Verbum 2). En los Evangelios son inconcebibles y también son ininteligibles e increíbles las palabras de Jesús si no están iluminadas y garantizadas por sus obras. La epifanía plena de Dios entre los hombres se hace al modo bíblico, en palabras y en obras. Por eso -Jesús Nazareno fue varón profeta,poderoso en obras y palabras ante Dios y ante todo el pueblo- (Lc 24,19). Los Evangelios refieren las palabras y los milagros de Jesús tal como fueron -vistos y oídos- por sus testigos elegidos. Negar la veracidad histórica de los milagros equivale a negar la veracidad histórica de las palabrasde Cristo. Los milagros son motivos fundamentales para llegar a la fe.Los Apóstoles tienen sin duda una cierta fe en Cristo desde el principio, cuando lo dejan todo y lo siguen. Pero se nos dice que después de su primer milagro, el realizado en Caná, -manifestó su gloria y creyeron en él sus discípulos- (Jn 2,11). Su segundo milagro en Galilea tuvo el mismo efecto: -Tu hijo vive… y creyóél y toda su casa- (4,53). Acontecimientos semejantes (milagro = fe) se refieren continuamente en los Evangelios. Cuando Jesús camina sobre las aguas, sube a la barca, se calma el viento, y -los que en ella estaban se postraron ante él diciendo: verdaderamente, tú eres el Hijo de Dios- (Mt 14,33). -Jesús reprocha a veces al pueblo su incredulidad: -si no viéreis señales y prodigios, no creéis- (Jn 4,48). Pero al mismo tiempo aduce sus milagros como motivos para creer en él: -os he hablado, y no creéis. Las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ésas dan testimonio de mí… Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis; pero si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que comprendáis que el Padre está en mí y yo en el Padre- (Jn 10,25.37-38). -Los Apóstoles, ya en seguida de Pentecostés, al predicar el Evangelio, muestran los milagros de Cristo como motivos de credibilidad realmente convicentes. -Varones israelitas, escuchad estas palabras: Jesús de Nazaret, varón acreditado por Dios entre vosotros con milagros, prodigios y señales que Dios hizo por él en medio de vosotros, como vosotros mismos sabéis-… (Hch 2,22; cf. 10,37-39). Y téngase en cuenta que antes del año 70, cuando se produce la destrucción de Jerusalén -no queda piedra sobre piedra-, los Evangelios sinópticos difunden ya los hechos milagrosos de Jesús, dando a veces detalles bien circunstanciados y localizados (Naím, etc.) del suceso. Todavía en esos años viven muchos testigos presenciales de los milagros referidos, y también muchos otros judíos que hubieran podido negar la veracidad de los relatos, si éstos no dieran cuenta de hechos realmente acontecidos. Los Apóstoles, San Pedro, San Juan con especial insistencia, aseguran con toda firmeza que ellos dan testimonio de lo que han -visto y oído- (Hch 4,20; Jn 19,35; 1Jn 1,1-3; cf. 5,32;Catecismo 126 y 515). Por otra parte, cuando el Señor envía a los Apóstoles a predicar el Evangelio, también ellos cumplen su misión con palabras y milagros, al igual que Jesús: -se fueron, predicando en todas partes, cooperando con ellos el Señor y confirmando su palabra con las señales que los acompañaban- (Mc 16,20). La Iglesia cree en los milagros y enseña que son motivos de credibilidad. Sabe que en la vida de Jesús se hacen -creíbles- sus palabras más -increíbles- -yo soy anterior a Abraham, Señor del sábado, Luz del mundo, Pan de inmortalidad- por medio de sus milagros, hechosprodigiosos que son formidables -motivos de credibilidad-. El Concilio Vaticano II afirma que Cristo -apoyó y confirmó su predicación con milagros para excitar y fortalecer la fe de los oyentes- (Dignitatis humanae 11). -Los milagros de Jesús confirman que el reino ya llegó a la tierra [como él mismo argüía]: -si expulso los demonios por el dedo de Dios, sin duda que el reino de Dios ha llegado a vosotros- (Lc 11,20; cf. Mt 12,28)- (Lumen gentium 5; cf. 58; Dei Verbum 4). El Concilio Vaticano I en la constitución Dei Filius (1870) enseña: -para que el obsequio de nuestra fe fuera conforme a la razón [Rm 12,1], quiso Dios que a los auxilios internos del Espíritu Santo se juntaran argumentos externos de su revelación, a saber, hechos divinos y, ante todo, los milagros y las profecías que, mostrando en coincidencia luminosa la omnipotencia y ciencia infinita de Dios, son signos ciertísimos y acomodados a la inteligencia de todos, de la revelación divina- (Denz 3009). Por eso, -si alguno dijere que no puede darse ningún milagro y que, por tanto, todas las narraciones sobre ellos, aun las contenidas en la sagrada Escritura, hay que relegarlas entre las fábulas o mitos, o que los milagros no pueden nunca ser conocidos con certeza y que con ellos no se prueba legítimamente el origen divino de la religión cristiana, sea anatema- (3034). El Catecismo de la Iglesia: -Los milagros fortalecen la fe en Aquel que hace las obras de su Padre: éstas testimonian que él es el Hijo de Dios- (n. 548). Es evidente que si Cristo había de llevar a los hombres al conocimiento de su divinidad era necesario que hiciera milagros. Y los hizo en gran número. -A través de sus gestos, sus milagros y sus palabras, se ha revelado que -en él [Jesús] reside toda la plenitud de la Divinidad corporalmente- (Col 2,9). Su humanidad aparece así como el -sacramento-, es decir, el signo y el instrumento de su divinidad y

Tu respuesta

Nombre a mostrar (opcional):
Privacidad: Tu dirección de email sólo será utilizada para enviarte estas notificaciones.
Bienvenido a Pregunta Católica, donde puedes hacer preguntas y recibir respuestas de otros miembros de la comunidad.
...