Greta,
Primero, el perdón de Dios. TIENE QUE IR A LA CONFESIóN.
En este momento está excomulgada.
Tiene que acudir al lugar destinado por la diócesis para recibirle en confesión y levantarle la excomunión.
Una vez lo haga, se sentirá mucho mejor. Que acuda además a algún grupo de apoyo eclesial porque es que al asunto ya no se trata del -sentirse bien-, sino que tiene el alma como muerta.
Su dolor proviene de la conciencia de Dios y el santo temor a él. Cuando reconozca su perdón, podrá empezar a cicatrizarse, antes no.
Si tal es su herida de la conciencia por temor, que peor que agravarlo con un atentado contra su vida.
Acompáñala mucho, ella debe convertirse en testimonio vivo de la palabra de Dios y de la realidad de este flagelo.
BENDICIONES