Rafael,
Es bueno recordar algo para llevar en el camino.
Las perfecciones de María llevadas a dogma de fe por la Iglesia SIEMPRE ATIENDEN A LA PERFECCIóN DE JESUCRISTO más que a la honra de la misma Virgen.
La Inmaculada Concepción no fue tratada directamente. Pero si la pureza y maternidad divina.
En la conocida analogía con el Arca de la Alianza (hecha a medida por orden del Señor) es que encontramos la base bíblica más importante para tales dogmas, sumadas estas a la revelación y al magisterio de la Iglesia.
San Hipólito, mártir, dice: -Ciertamente que el arca de maderas incorruptibles era el mismo Salvador. Y por esta arca, exenta de podredumbre y corrupción, se significa su tabernáculo, que no engendró corrupción de pecado. Pues el Señor estaba exento de pecado y estaba, en cuanto hombre, revestido de maderas incorruptibles, es decir, de la Virgen y del Espíritu Santo, por dentro y por fuera, como de oro purísimo del Verbo de Dios-. Y en otra parte llama a María, -toda santa, siempre Virgen, santa, inmaculada Virgen-.
Actas martiriales de San Andrés, apóstol: -Y puesto que de tierra fue formado el primer hombre, quien por la prevaricación del árbol viejo trajo al mundo la muerte, fue necesario que, de una virgen Inmaculada, naciera hombre perfecto el Hijo de Dios, para que restituyera la vida eterna que por Adán perdieron los hombres-. Aunque estas actas, como algunos opinan, no sean genuinas, son de gran antigüedad y atestiguan el pensamiento de los antiguos sobre la Santísima Virgen.
San Efrén de Siria -Ciertamente tú (Cristo) y tu Madre sois los únicos que habéis sido completamente hermosos; pues en ti, Señor, no hay defecto, ni en tu Madre mancha alguna-. También llama a María, -Inmaculada, incorrupta, santa, alejada de toda corrupción y mancha, mucho más resplandeciente que el sol-, etc.
San Ambrosio: -Ven, pues, Señor Jesús, y busca a tu cansada oveja, búscala, no por los siervos ni por los mercenarios, sino por ti mismo. Recíbeme, no en aquella carne que cayó en Adán. No de Sara, sino de María, virgen incorrupta, íntegra y limpia de toda mancha de pecado-.
San Jerónimo: -Proponte por modelo a la gloriosa Virgen, cuya pureza fue tal, que mereció ser Madre del Señor-.
Muchos otros tratados sobre las perfecciones de María por atención a Jesús aparecen en los Padres de la Iglesia y en los escritos de muchos santos.
BENDICIONES.