Maria,
1. Cordero que se le ordenó a los israelitas comer con ritos peculiares como parte de la celebración de la Pascua. En el décimo día del primer mes cada familia (o grupo de familias, si eran pequeñas) tomaría un cordero sin mancha, macho, de un año, y lo guardaría hasta el día décimo cuarto, y lo sacrificaría al atardecer. La sangre del cordero debía ser rociada sobre el dintel y las jambas de las puertas de las casas en la que se comería la comida pascual. El cordero debía ser asado y comido con pan sin levadura y hierbas amargas. Se le ordenaba a los israelitas comer de prisa, con las cinturas ceñidas, el calzado en los pies y el bastón en la mano -pues es la Pascua (es decir, el Paso) del Señor.- La sangre del cordero en las jambas servía como señal de inmunidad o protección contra la mano destructora del Señor, quien destruyó en una noche a todos los primogénitos de la tierra de Egipto.
El Cordero Pascual es prefigura de Cristo, -el Cordero de Dios-, quien redimió al mundo y cuyo sacrificio se renueva en el banquete de la Eucaristía, o nueva Pascua.
2. El sacrificio de Cristo, es el sacrificio redentor. Es Dios mismo que da la vida para restituir el orden perdido por el pecado. El pecado nos hizo perder la naturaleza inicial de gracia e inocencia. Dando muerte a la inocencia misma que es Cristo, se retorna el estado de Gracia. Este es el gran misterio de la fe.
3. Estos 3 eventos marcan la vida del Cristiano. Razones y reflexiones se pueden sacar muchas, pero una importante bien puede ser la configuración plena de Cristo con la vida del hombre del corriente. La pasión, el camino tortuoso que implica la vida del cristiano, la muerte el paso a la eternidad y la resurrección la meta a alcanzar y el premio adquirido por Cristo para la salvación del hombre. La resurrección de Cristo es el CENTRO DE LA FE CRISTIANA.
4. Me parece que el asunto es de compromiso. La salvación es un regalo que se acepta o se rechaza. El hombre que en libertad llega a conocer a Cristo tiene que configurar su vida con la de él adquiriendo un compromiso. Es ahi donde la OBRA, manifiesta en nosotros la verdadera adhesión al mensaje del evangelio. Quien conoce y acepta a Cristo pone de manifiesto en su vida y en sus acciones el mensaje de Jesús. Quien dice creer y no obra según Cristo, como lo dice el apostol Santiago (cap.2) no es un transmisor vivo del evangelio y no solo entra en una actitud farisaica sino que además es motivo de escándalo y de tropiezo para la diseminación de la Buena Nueva de Cristo.
BENDICIONES