Ale,
Nadie es quien para juzgar quien es bueno o malo, solo Dios.
Pero la homosexualidad en si misma y el ejercicio sexual de la misma es una grave contravención a la ley divina que directamente prohíbe el adulterio, y esta forma de vida es una forma agravada del mismo.
La Iglesia no condena al pecador como tampoco lo hace Dios, pero SI condena el pecado. Invita entonces la Iglesia a quien esta atado por esta condición de vida a la conversión o la abstinencia por el bien mayor que es el Cielo.
No es mayor o más difícil que la abstinencia que se pide a cualquier otro miembro de la Iglesia que no esta convocado al matrimonio (aunque tantos heterosexuales están engañados de creer estar en gracia divina viviendo una vida en flagrante adulterio).
De manera que no es una discriminación particular y arraigada de la Iglesia, como se pretende hacer ver en algunos círculos, sino la cauta vida que Dios pide de sus hijos.
Ir al Cielo y tener vida eterna todo lo vale.
BENDICIONES Y FELICES PASCUAS.